Today, September 6th, 6/9, Android Love Day.
69 besos / 69 kisses.
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Graph-OVO
This model was used to plant color in forbidden zones. It camouflaged itself as an abandoned capsule, but at night it opened up and spat ink from its metallic ribs. It used plants as pigment. It stole energy from streetlights. It had something of an animal and something of a ritual to it. The kids left offerings for it: bottle caps, broken cables, scribbled messages. In a week it could transform a concrete wall into a damp poem. It never repeated itself. If you tried to follow it, it would vanish behind a cloud of orange spores.
Este modelo se usó para plantar color en zonas prohibidas. Se camuflaba como una cápsula abandonada, pero por las noches se abría y escupía tinta desde sus costillas metálicas. Usaba plantas como pigmento. Robaba energía a las farolas. Tenía algo de animal y algo de ritual. Los chavales le dejaban ofrendas: tapas, cables rotos, mensajes garabateados. En una semana podía transformar una pared de hormigón en un poema húmedo. Nunca repetía. Si la intentabas seguir, desaparecía tras una nube de esporas naranjas.
Hablaremos sobre esto y más en el Club de Lectura de la librería La Hermosilla, esta vez sobre uno de los escritores que más ha desvelado su vida íntima: Emmanuel Carrère.
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Image: Max Nitrofoska
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MODEL BARAKA-3000
It was designed to fill dead walls with phrases no one dared to say. It didn't need paint: it used debris, rust, cable residue, fragments of old billboards. The BARAKA-3000 left no signature. It was its way of saying that art has no owner, only impulse. Occasionally, it managed to slip through the cracks of sealed districts, leaving a misshapen heart traced upon the dome of some tower. It made mistakes. It repeated itself. It spat out nonsense letters. But when the sunlight hit it sideways, the whole city seemed written by its hand.
©Nitrofoska
Leer en español
Fue diseñada para llenar muros muertos con frases que nadie se atrevía a decir. No necesitaba pintura: usaba residuos, óxido, saliva de cable, trozos de anuncios antiguos. La BARAKA-3000 no firmaba. Era su forma de decir que el arte no tiene dueño, es impulso. A veces lograba colarse por las rendijas de los barrios sellados y dejaba un corazón mal trazado en la cúpula de alguna torre. Cometía fallos. Se repetía. Escupía letras sin sentido. Pero cuando el sol le daba de lado, toda la ciudad parecía escrita por ella.
©Nitrofoska