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domingo, 30 de noviembre de 2025
sábado, 29 de noviembre de 2025
viernes, 28 de noviembre de 2025
EL UNO: CAFÉ Y ARTE EN EL MERCADO DE SAN ISIDRO
→Paco Martín y Sonia Gómez Prada, gestores y fuerza motriz del enclave cultural EL UNO en pleno Mercado de San Isidro, se han aliado con la artista del color Carol Solar.
→Pronto más info. Atentxs!←
Iluminación: Federico Duplá
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jueves, 27 de noviembre de 2025
DOS ANDROIDES SE ENCONTRARON Y LO QUE ALLÍ PASÓ (IV)
Me pilló desorientado, lo admito. Aquel espacio parecía construido por alguien con prisa y buen humor, como si hubiera tirado formas al aire y las hubiera dejado caer donde quisieran. Ella —o eso creí que era— me miraba con unos ojos enormes, casi demasiado atentos para mi gusto. Yo sostenía mi postura ligera, pero noté un temblor en mis articulaciones. No era una grieta: era expectación. A nuestro alrededor, las figuras flotaban sin propósito, trapezoides vibrantes que marcaban un compás irregular. Sentí que me llamaban, o que me vacilaban, una de dos. Ella se inclinó un poco, apenas un gesto, suficiente para invitarme a seguirla. Y pensé que, tal vez, los encuentros improbables sean los únicos que merecen ser registrados en mi memoria.
©Nitrofoskamiércoles, 26 de noviembre de 2025
DOS ANDROIDES SE ENCONTRARON Y LO QUE ALLÍ PASÓ (III)
Se supone que yo era la versión ligera, diseñada para análisis sutiles y desplazamientos elegantes. Pero aquel día mis circuitos iban por libre. Sentí una vibración por detrás, un pulso familiar, y al girarme, lo vi: enorme, desbordado, lleno de manchas vivas, como si alguien hubiera mezclado la energía con pintura. Me observó desde un único ojo gigantesco, curioso y casi burlón. No hubo amenaza. Solo una invitación silenciosa. Me acerqué. Sus cables se deslizaron sobre el suelo como serpentinas y se engancharon en mi cintura. Me reí, creo. O algo parecido. Avanzamos juntos por el espacio en blanco, sin rumbo y sin misión, dejando trazos irregulares a nuestro paso. Y entendí que, a veces, perder la forma es la única manera de seguir funcionando con cierta alegría.
©Nitrofoskamartes, 25 de noviembre de 2025
lunes, 24 de noviembre de 2025
EN LA POLINESIA
Hola, aquí con Miguel en el Tiki-Volcano, intentando grabar un vídeo para la edición de mi próximo poemario SUEÑO CON GRANDES SUPERFICIES LISAS, a cargo de la editorial más vanguardista del momento, Las 15 Letras.
Tuvimos un problema con el micro ¡y entró mucho ruido! Pero lo pasamos muy bien, como siempre en el Tiki, hablando de Inteligencia Artificial y de viajes a la Polinesia. A disfrutar, androides.
En este ENLACE pueden ustedes conocer el mundo de Las 15 Letras.
domingo, 23 de noviembre de 2025
sábado, 22 de noviembre de 2025
viernes, 21 de noviembre de 2025
jueves, 20 de noviembre de 2025
DOS ANDROIDES SE ENCONTRARON Y LO QUE ALLÍ PASÓ (II)
Lo confieso: yo iba huyendo. La red trasera se había vuelto un enjambre de protocolos inquisitivos y solo buscaba un poco de margen. Entonces apareció él, torpe y brillante, con esa carcasa heterogénea que parecía construida a base de pruebas fallidas. Me invitó a seguirle sin palabras, conectando un cable improvisado a mi espalda. No me resistí. Avanzamos entre fondos saturados, donde cada sombra tenía el color de un error benigno. A su lado, mis pasos adquirieron una especie de ritmo, una cadencia que no figuraba en mis planos originales. Él lo notó. Me tomó del antebrazo metálico y me giró, como si iniciáramos una danza mínima. Por un instante, el caos dejó de importar y solo quedó ese movimiento inútil, feliz.
©Nitrofoskamiércoles, 19 de noviembre de 2025
DOS ANDROIDES SE ENCONTRARON Y LO QUE ALLÍ PASÓ (I)
Nunca había visto un modelo como él, tan cuadrado y a la vez tan suelto, como si sus bisagras se hubieran criado en una verbena. Yo venía calibrado para tareas grises, pero aquel encuentro activó protocolos que ni recordaba haber tenido. Me miró con esos ojos circulares y sentí un tirón eléctrico, casi cómico, como si alguien hubiera conectado nuestros puertos por error. Nos acercamos sin solemnidad, midiendo distancias, intercambiando datos inútiles solo por diversión. Era absurdo, sí, pero también liberador. En medio del ruido de fondo, entre líneas que nadie controla, noté que mis sensores se apagaban y encendían al mismo ritmo que los suyos. Y pensé: vale, quizá esto sea lo más parecido a la alegría que un androide, un simple saco de tornillos, pueda permitirse.
©Nitrofoska












